Biografía

Vida y obra

Nací en Asturias, donde viví hasta los nueve años, cuando mi familia se trasladó a su provincia de origen, León, en cuya capital cursé estudios en el  mismo colegio religioso  al que había acudido en Gijón en mi primera infancia.

Regresé a Asturias años más tarde, al iniciar estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Oviedo, donde me otorgaron mi primer reconocimiento literario, una mención honorífica concedida por el Departamento de Literatura a mi colección de poemas Adios al alba.

Poco después me trasladé a París y allí me matriculé en una institución universitaria para estudiantes extranjeros, a la vez que me iniciaba en la asistencia a las proyeccciones de los clásicos del cine en la famosa Cinemathèque parisina, lo cual acrecentó grandemente mi interés por el Séptimo Arte. Hasta el punto de que, a mi regreso a Madrid,  realicé y superé las difíciles pruebas de acceso a la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC).

Todo ello sin perjuicio de mi vocación literaria, que se plasmó en mi primera novela, Celia muerde la manzana, con la que  obtuve ex aequo el I Premio Barral  de Novela, de cuyo jurado formaban parte García Márquez, Vargas Llosa, Castellet, García Hortelano, etc. Tras permanecer un año bajo el lápiz rojo de la censura, Celia muerde la manzana fue publicada por Barral Editores (Barcelona, 1972), con gran éxito de crítica y de público, aunque  por razones editoriales no fue reeditada. En esta novela, con la que estableció la crítica un cierto paralelismo, en femenino, con A.M.G.D., de Pérez de Ayala,  quedaron reflejadas, irónicamente, las vivencias de las alumnas  de un colegio de monjas un tanto parecido al internado de mis mentoras religiosas leonesas.

De la publicación de Celia muerde la manzana derivó que hubiera de concluir mis estancias y viajes por Europa y residir en Madrid, con dedicación al  periodismo literario (en el Diario Madrid, aunque éste pronto sería prohibido  y su sede terminaría siendo demolida en 1973). Al mismo tiempo, me dedicaba entonces  a la traducción literaria (La Alemania Romántica, para Barral Editores, y  Boris Vian, para ediciones Júcar) y a la elaboración de Libros de  Texto (Antologías Literarias Senda 6, 7 y 8, para Ediciones Santillana). Por otro lado, en aquellos mismos años del final de la dictadura  comencé a documentarme sobre el tema de mi segunda novela, la guerra civil, a la vez que reanudaba mis estudios en la Escuela Oficial  de Cinematografía, clausurada tras una larga huelga política, y obtenía en 1975 el título de Guionista, con un trabajo de fin de carrera titulado La pasión según Larra .(Larra, como es sabido, se suicidó en 1837 en aquel Madrid romántico y decimonónico en el que escribir era llorar).

Por razones profesionales docentes, posteriormente a mi diplomatura  hube de residir  fuera de Madrid,  y así,  durante varios años,  estuve bastante alejada de los núcleos del cine y de la  vida literaria. Pasada esa travesía del desierto realicé  varios intentos fallidos de publicar mi novela sobre la guerra civil, a la vez que convalidaba mis estudios de Cine en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, con una memoria de Licenciatura: Génesis de la comunicación por la Imagen, trabajo de investigación científica realizado desde una perspectiva biológica y evolutiva. A continuación inicié los cursos de doctorado en Imagen  y la preparación de la Tesis bajo la dirección del profesor Carrera, quien lamentablemente pronto fallecería, lo cual influyó en el abandono de mis investigaciones sobre la imagen comunicativa.

Con todo, y por otra parte,  proseguí mis colaboraciones periodísticas en diversos medios, Cuadernos del NorteCuadernos Hispanoamericanos, etc. Y en la revista  Viajar, donde   publiqué un reportaje, Sobre Úbeda y Baeza , de perspectiva renacentista y machadiana que fue presentado por el director de la publicación, Luis Carandell, a un importante premio nacional. Años después, ya en los años 90,  comencé a colaborar en la revista Madrid, un remake en formato semanal del antiguo diario Madrid.

Gracias a mis colaboraciones en este medio fue como el editor Pere Gimferrer pudo contactar conmigo para  interesarse por mi novela sobre de la guerra civil, que publicó  Seix Barral en 1993 con el título de Guerra en Babia, en alusión a la región leonesa donde se desarrollaron importantes combates entre los dos bandos guerracivilistas.

Interrumpida una vez más mi actividad periodística, esta vez con el cierre de la revista Madrid, me dediqué a la creación de  un sello editorial, Word & Image, y a la publicación de un  novedoso invento:  las Postales Literarias, que si no tuvieron gran éxito  por lo menos la selección de sus textos poéticos me sirvió para encontrarme con un recordado poeta de mis primeros estudios literarios del Bachillerato, Fernando de Herrera. A quien, además de homenjearle entonces con un par de dichas postales, terminé por dedicarle un largo trabajo –aún inconcluso– de investigación literaria.

A mayor abundamiento, el herreriano  acercamiento al siglo XVI me aproximó igualmente a Miguel de Cervantes y a algunos entresijos poco conocidos de su biografía, en tanto que ex cautivo y desengañado de la corte que, a los 37 años,   se dejó arrastrar a una rápida boda con la hija de un hidalgo de aldea, la jovencísima Catalina de Palacios, natural de la villa toledana de Esquivias. Historia de amor o de interés que atrajo mi atención cuando, con motivo de mis colaboraciones periodísticas, visité Esquivias y me invitaron a dar el pregón de sus fiestas locales, cuya preparación me llevó a interesarme aún más vivamente por  esa enigmática sobrina del cura de Esquivias, de la que el ya maduro Cervantes sorprende que pudiera haberse enamorado a primera vista. De mi interés por ese tema tan personal de la vida cervantina  resultó mi trilogía dramática Catalina de Cervantes (I: Boda en Esquivias; II y III: En casa de Quijada y La mujer del manco). Estas tres obras de teatro serían posteriormente refundidas y reescritas en  mi tercera novela, La mujer de Cervantes (Word & Image, Madrid, 2006), que su prologuista, el hispanista Howard Mancing, de la Universidad de Purdue (USA) ha calificado de convincente novela histórica.

En el plano periodístico, a partir del año 2007 me empleé en la creación, edición y dirección de la revista De Omaña, tierra leonesa de mis ancestros; revista que me ocupó y  salió anualmente durante siete años, en medio de los cuales intenté asimismo la aventura editorial de la revista HISPANIA MUNDI, de contenidos globales de temática hispánica.

Por último, en 2015, tomó forma la primera entrega de mi poesía reunida (incluido el poemario Adiós al alba de mi citado primer galardón poético universitario), bajo el título Poemas del siglo XX (1965-1970): Mientras Occidente agoniza, (Ediciones Libertarias, 2015), en relación a aquel Occidente que ya agonizaba asimismo, aunque por otros motivos, en aquellas calendas de los años 70 del pasado siglo muy cercanas al Mayo del 68 que yo viví y en el que fueron escritos parte de esos primeros poemas.

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